Cuando giramos sobre patines, bailamos dando vueltas o montamos en una noria, nos mareamos fácilmente. Sin embargo, estamos girando sin parar en la gigantesca noria que es la Tierra sin ningún problema. Y eso que nuestro planeta da una vuelta sobre sí mismo cada 24 horas, lo cual significa que nos movemos a 1.276 km/h. Pero no lo notamos. ¿Por qué?
El profesor Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física de la Universidad de Alcalá, explica en CosmoCaixa Madrid que el mareo es un efecto secundario del mecanismo para mantener el equilibrio en tres dimensiones, los tres canales semicirculares perpendiculares entre sí de los oídos. Cuando giramos la cabeza lentamente, el cuerpo se da cuenta y tensa músculos distintos para mantenernos erguidos. Pero cuando la movemos muy rápido, el cerebro no sabe cómo actuar, y a veces nos caemos por descoordinación muscular.
Sin embargo, el movimiento, como dijeron Galileo y Einstein, sólo tiene significado si es relativo, si lo relacionamos con algo que no se mueve. En un avión, de noche y sin turbulencias, no sabemos que nos movemos. Esto mismo nos pasa con la Tierra: para nuestros oídos estamos parados, pues todo lo que nos rodea se mueve con nosotros.http://www.elmundo.es/ciencia/2013/12/01/5298fe4c63fd3d7d028b4586.html
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domingo, 1 de diciembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
descubren un dinosaurio colosal que aterrorizo a los primeros tiranosaurios
Una nueva e impresionante especie de dinosaurio carnívoro, de treinta metros de longitud, uno de los tres más grandes que se haya descubierto nunca en América del Norte, convivió y compitió con los primeros tiranosaurios que vivieron hace 98 millones de años y que eran relativamente pequeños. Esta especie recién descubierta, bautizada como Siats Meekerorum, fue el principal depredador de su tiempo, papel que mantuvo hasta que, tras su declive, los tiranosaurios pudieron ocupar su lugar 30 millones años más tarde.
Siats, que recibe el nombre en recuerdo de un caníbal devorador de hombres que se cita en una leyenda tribal de Utah, es una especie de Carcharodontosaurus, un grupo de carnívoros gigantes que incluye a algunos de los dinosaurios depredadores más grandes jamás descubiertos. El único otro Carcharodontosaurus que se ha encontrado en América del Norte es el Acrocanthosaurus, que vagó en el este del continente de 10 millones de años antes. Siats es el segundo Carcharodontosaurus jamás descubierto en América del Norte; el Acrocanthosaurus, descubierto en 1950, fue el primero.

Cuatro toneladas
Zanno y su colega Peter Makovicky, del Museo Field de Historia Natural de Chicago, descubrieron una parte del esqueleto del nuevo depredador en Cedar, una formación montañosa de Utah, en 2008. El nombre de la especie es en reconocimiento a la familia Meeker por su apoyo a los paleontólogos que inician su carrera en el Museo Field, incluyendo a la propia Zanno.
El espécimen recuperado pertenecía a un individuo que habría tenido más de 30 metros de largo y pesaba por lo menos cuatro toneladas. A pesar de su tamaño gigante, los huesos corresponden a un animal joven. Zanno y Makovicky teorizan que los Siats adultos podrían haber alcanzado el tamaño de los Acrocanthosaurus. Es decir, las dos especies compiten ahora por el puesto de segundo depredador más grande jamás descubierto en América del Norte. El Tyrannosaurus Rex, que ocupa el primer lugar, llegó 30 millones de años más tarde y pesaba más del doble que estos otros dos dinosaurios.
Aunque el Siats y el Acrocanthosaurus son ambos Carcharodontosauros, pertenecen a diferentes subgrupos. El Siats es miembro de los Neovenatoridos, el grupo con el cuerpo más delgado de todos los Carcharodontosauros.
Los Neovenatoridos se han encontrado en Europa, América del Sur, China, Japón y Australia. Sin embargo, ésta es la primera vez que se encuentra un Neovenatorido en América del Norte.http://www.abc.es/ciencia/20131122/abci-descubierto-dinosaurio-depredador-201311221316.html
Siats, que recibe el nombre en recuerdo de un caníbal devorador de hombres que se cita en una leyenda tribal de Utah, es una especie de Carcharodontosaurus, un grupo de carnívoros gigantes que incluye a algunos de los dinosaurios depredadores más grandes jamás descubiertos. El único otro Carcharodontosaurus que se ha encontrado en América del Norte es el Acrocanthosaurus, que vagó en el este del continente de 10 millones de años antes. Siats es el segundo Carcharodontosaurus jamás descubierto en América del Norte; el Acrocanthosaurus, descubierto en 1950, fue el primero.

Cuatro toneladas
Zanno y su colega Peter Makovicky, del Museo Field de Historia Natural de Chicago, descubrieron una parte del esqueleto del nuevo depredador en Cedar, una formación montañosa de Utah, en 2008. El nombre de la especie es en reconocimiento a la familia Meeker por su apoyo a los paleontólogos que inician su carrera en el Museo Field, incluyendo a la propia Zanno.
El espécimen recuperado pertenecía a un individuo que habría tenido más de 30 metros de largo y pesaba por lo menos cuatro toneladas. A pesar de su tamaño gigante, los huesos corresponden a un animal joven. Zanno y Makovicky teorizan que los Siats adultos podrían haber alcanzado el tamaño de los Acrocanthosaurus. Es decir, las dos especies compiten ahora por el puesto de segundo depredador más grande jamás descubierto en América del Norte. El Tyrannosaurus Rex, que ocupa el primer lugar, llegó 30 millones de años más tarde y pesaba más del doble que estos otros dos dinosaurios.
Aunque el Siats y el Acrocanthosaurus son ambos Carcharodontosauros, pertenecen a diferentes subgrupos. El Siats es miembro de los Neovenatoridos, el grupo con el cuerpo más delgado de todos los Carcharodontosauros.
Los Neovenatoridos se han encontrado en Europa, América del Sur, China, Japón y Australia. Sin embargo, ésta es la primera vez que se encuentra un Neovenatorido en América del Norte.http://www.abc.es/ciencia/20131122/abci-descubierto-dinosaurio-depredador-201311221316.html
domingo, 22 de septiembre de 2013
El año menos cálido de las últimas dos décadas
El otoño comenzará el próximo domingo a las 22:44 horas "con tiempo veraniego", según el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Pero, a pesar de los cielos despejados en toda la Península estos días, más de uno tendrá la sensación de que el verano o al menos las primeras semanas del mismo fueron frescas y de que el calor durante sus vacaciones no ha sido para tanto. Según acaba de anunciar Aemet en su resumen climático del último trimestre, el verano ha sido el menos cálido desde el año 2008 y lo que va de año hay que remontarse 20 años, hasta 1993, para encontrar un periodo enero-septiembre más fresco que el que estamos viviendo en 2013.
Sin embargo, y con esas sensaciones de que el verano ha sido benevolente, el análisis de Aemet poniendo las temperaturas veraniegas en el contexto del periodo de referencia que se usa por consenso 1971-2000 revela que estos tres meses han sido casi un grado centígrado más cálidos que la media.
"La temperatura media sobre el conjunto de España ha sido de 23,1 grados centígrados, un valor que se sitúa 0,8 grados por encima del valor medio normal, respecto al periodo de referencia 1971-2000", ha asegurado Fermín Elizaga.
La sensación de año y de verano fresco proviene de que los años con temperaturas más elevadas de las últimas décadas están concentrados en los años posteriores al comienzo del siglo XXI. Por ese motivo, a pesar de haber sido un año caluroso, la sensación es de que el verano no ha hecho los estragos de años anteriores.
Los representantes de la agencia de meteoroogía también han destacado que no se ha batido ningún récord de temperatura máxima y que, a diferencia de lo ocurrido en 2012, "las altas temperaturas medias no se han debido a olas de calor, sino a una temperatura persistente".
Buena parte de esa temperatura media elevada con respecto a lo normal se debe al calor que ha vivido este año la franja norte, desde Galicia hasta Navarra, durante los meses de julio y agosto, donde las temperaturas medias han sido en algunos casos hasta 3ºC más altas de lo normal para esos meses.
En cuanto a las precipitaciones, el verano no ha sido demasiado lluvioso, estando un poco por debajo de lo normal. Pero el inicio del invierno y la primavera fueron tan lluviosas en toda España que 2013 va camino de ser el séptimo año más húmedo desde 1970.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Toda la Tierra al alcance del usuario desde el espacio
Que la única perspectiva de toda la Tierra es la que se tiene desde el espacio es obvio. También lo es que los satélites en órbita ven el suelo, el hielo, el agua y los océanos a escala global y miden múltiples parámetros, como las temperaturas, los vientos, los contaminantes, la salinidad de los mares... Los científicos explotan intensamente desde hace años los datos para conocer el planeta. Pero ha llegado la hora de que esa información sea también ampliamente social y económica, que ayude a afrontar los retos y problemas de la población mundial, tal y como se puso de manifiesto en el congreso Planeta Vivo 2013, celebrado la semana pasada en Edimburgo (Reino Unido) con participación de casi 2.000 expertos internacionales.
Igual que la predicción meteorológica basada en información de satélites es un servicio constante, de indudable impacto económico e imprescindible para múltiples actividades, la información detallada y precisa de la humedad del suelo, de las corrientes, mareas y oleajes costeros, de la productividad marina, etcétera, debe llegar dentro de poco a planificadores, agricultores, ingenieros de infraestructuras... como servicio imprescindible. Por no hablar de la gestión de desastres naturales o de los delitos medioambientales.
El 71% de la superficie del planeta está cubierto por los océanos y el 29% es tierra firme; de esta, excluyendo la Antártida, el 22% son desiertos, hielo y nieve; el 28%, bosques y selvas; el 25%, tierras de pastoreo; el 13%, zonas urbanizadas, y el 12% está dedicado a las cosechas, detalló Volker Liebig, director de los programas de observación de la Tierra de la Agencia Europea del Espacio (ESA), en Edimburgo. Y más datos: de dos megaciudades en 1979 (Tokio y Nueva York), se ha pasado a 23 en 2011 y serán 37 en 2025; para mediados de siglo habrá que aumentar la producción de alimentos en un 70% respecto a 2005-2007, con una población mundial de 9.000 millones de personas (hacia 2040). Y no solo alimentos. Habrá que optimizar también el suministro de agua y de energía, manteniendo, además, la biodiversidad y los ecosistemas, recordó Volker. Así, argumentó, la imprescindible perspectiva global necesita la información detallada de la situación y evolución continua del uso del planeta que solo los satélites pueden proporcionar.
“Con el satélite Sentinel 1, que se lanzará el año próximo, vamos a proporcionar, por ejemplo, los datos tomados con radar del hundimiento o elevación del suelo con precisión de un milímetro. Ya se ha hecho para París y para Venecia, y ahora lo haremos para todas las ciudades”, explica el ingeniero español Ramón Torres, jefe del proyecto de ese satélite, el primero de la serie de los Sentinel que formarán el sistema europeo Copérnico. “Esos datos precisos de movimiento del suelo serán de gran utilidad en urbanismo y construcción, por ejemplo, influirán en los materiales y estructuras a utilizar y permitirán que accidentes como el socavón de El Carmelo, en Barcelona, en 2005, no se repitan”, añade Torres. “Es la hora de las aplicaciones comerciales”, subraya Torres. “Y no puedes tener usuarios si no ofreces continuidad y calidad de los datos”, añade. Todo esto va combinado con la revolución de Internet, las redes de datos en banda ancha, los avances en computación, las nuevas herramientas de generación de mapas, etcétera, apunta Volker.
Copérnico proporcionará datos globales, normalizados y constantes para que se puedan desarrollar aplicaciones que faciliten su uso masivo, han destacado los expertos en Edimburgo. El efecto podría ser algo similar al del sistema GPS que, tomando los datos de los satélites, ha permitido desarrollar múltiples usos. En Copérnico (antes GMES) y sus satélites, la ESA ha invertido 1.600 millones de euros desde 2005, y la UE, 600 millones. Ahora, para su operación, la UE se hace cargo del coste, que asciende a 3.800 millones desde 2014 a 2020. Según los cálculos de la Comisión Europea, Copérnico generará 30.000 millones de beneficios económicos.
Pero a la vez, las misiones científicas tienen que seguir abriendo camino. “Cara al futuro se planean satélites para la observación, cuantificación y vigilancia de las nieves en el planeta, para obtener la información global sobre la biomasa, midiendo cobertura forestal y altura de los árboles y para conocer con detalle, por ejemplo, las corrientes y otros fenómenos costeros, porque el océano abierto lo conocemos ya bien, pero a muchos efectos es un desierto, ya que la gente vive en la costa, y en ella se desarrollan las actividades económicas principales”, argumenta Alan O’Neill, profesor de la Universidad de Reading (Reino Unido).
La misión Biomass revolucionará la gestión y explotación de recursos forestales, pero también tomará información esencial para los científicos del clima, para cuantificar el ciclo del carbono e incluso para verificar los acuerdos internacionales sobre cambio climático, explicó en Edimburgo el experto Shaun Quegal, de la Universidad de Sheffield. El satélite se lanzará en 2020..http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/17/actualidad/1379448631_611059.html
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